El error de las recetas económicas liberales

domingo 16 agosto 2009



Un argumento que economistas y pensadores liberales próximos al mundo empresarial y financiero del país han dado para explicar el elevado desempleo en España ha sido que la testarudez de los sindicatos en su defensa de los intereses de los trabajadores con contratos fijos ha causado el elevado desempleo de los trabajadores con contratos temporales. Según tales autores, los sindicatos son excesivamente fuertes en España y tienen una excesiva influencia sobre el gobierno socialista español, el cual – según tales autores- no tiene el coraje político de hacer las reformas necesarias en el mercado laboral, facilitando el despido de los trabajadores, a fin de que los empresarios puedan contratar a nuevos trabajadores, sin temor a que una vez contratados tengan que mantenerles en su plantilla para siempre. Según tales voces, la mejor manera de estimular la creación de empleo es bajar el coste del despido de los trabajadores fijos pudiendo despedirles más fácilmente. El empresario contratará a más trabajadores si es consciente de que puede despedirlos más fácilmente. De esta teoría se deriva que el empecinamiento de los sindicatos en defender a los trabajadores con contratos fijos (la mayoría de los cuales protegen a los hombres de edad madura) haga difícil contratar a gente joven y mujeres. Esta explicación aparece constantemente en la prensa diaria. Muchos artículos aparecen una y otra vez haciendo referencia al hecho que la defensa por parte de los sindicatos de los insiders (en inglés, los que están dentro del mercado de trabajo) es responsable de la situación de los outsiders (los que no consiguen trabajo). Durante los últimos meses, la población ha estado bombardeada con artículos subrayando que los representantes de los trabajadores –los sindicatos- son los auténticos responsables del elevado desempleo en España.[ Máis ]

Una estrategia de políticos “carroñeros”

domingo 16 agosto 2009

“Por si éramos pocos parió la abuela…”. Este es un dicho que se dice en mi tierra, y que viene a escenificar el estado de crispación que está intentando llevar el PP a la vida política este verano. Tras las desafortunadas declaraciones de Cospedal, Trillo y Ricardo Costas, entre otro muchos dirigentes del PP, en esta últimas horas han sido Mariano Rajoy y Javier Arenas (más conocido como el señorito de Olvera, o el “hola campeón”) los que han venido a poner la guinda a la escalada de declaraciones desafortunadas en contra de todo “bicho viviente” que no piense como ellos, y que de no corregirse a tiempo nos pueden llevar a entrar en un estado de crispación del que será difícil salir.

Nunca en nuestra corta historia democrática hemos asistido los españoles, ni siquiera en los tiempos del GAL, a una situación de crispación como la actual; con un partido en la oposición que ante los casos de corrupción que hoy se vienen dando en todas aquellas instituciones gobernadas, o que han sido gobernadas por los populares, han tomado el camino de poner en marcha los ventiladores en un intento desesperado de desviar la atención de los españoles, y llegando en su defensiva por poner en tela de juicio a todas aquellas instituciones, (fiscalía, funcionarios de policía…) que por una u otra causa intervienen, o han intervenido, a la hora de esclarecer e investigar los casos de corrupción que hoy asuelan al partido de Mariano Rajoy.

Tiene gracias a estas altura de la película, que personajes como Cospedal, Trillo (cuando este señor tendrá la vergüenza de dimitir tras los sucesos del Yak 42), Arenas y el mismísimo Mariano Rajoy, tengan la osadía, la poca vergüenza y el atrevimiento de pedir dimisiones y comparecencias publicas del presidente del Gobierno, para que nos informen sobre el supuesto estado policial en que vivimos (bueno en el que dicen vivir los populares, para ser más exactos), y no tenga el valor y la decisión de mirar lo que está ocurriendo en su partido.

Ya es hora de que alguien, los medios de comunicación, empiecen a tomar conciencia de todo lo que viene ocurriendo en el PP, como lo hicieron en su día con lo que venía sucediendo en el PSOE (caso GAL y Filesa). Aquellos episodios ya sabemos que pasaron factura al PSOE, pero no es de recibo que, ante una situación parecida, aquellos medios que se “pringaron” a fondo para que los españoles pasáramos factura al gobierno de Felipe González, ahora intenten desviar la atención de los españoles culpando al PSOE y a Rodríguez Zapatero de ser los responsables de poner en tela de juicio la honorabilidad de estos políticos del PP.

No sé si las denuncias realizadas estos días, vía video, de los dirigentes populares, tendrá alguna base de credibilidad; eso es lo de menos (sobre todo teniendo en cuenta que la estrategia parte de un dirigente “amoral” como Federico Trillo), pero lo que no deja de ser cierto es que a estas alturas de la película nadie del PP ha dimitido, o se le ha obligado a dimitir. Es vergonzoso que políticos como Cospedal, Rajoy y Arenas tengan la poca vergüenza de pedir dimisiones y comparecencias para que los demás se expliquen o paguen sus errores, mientras que ellos nada hacen al respecto con aquellos dirigentes de su partido que, aprovechando el cargo que ocupan, se han enriquecido o han sacado beneficio de éste.

Pero lo malo de todo esto es que, mientras el PP continúe con ese clientelismo de los diez millones de votos; con esos españoles que continuaran creyéndose todas las mentiras y embustes lanzados desde el PP; un electorado que cree a pies juntillas que el maligno y el traidor con el que hay que acabar (porque de lo contrario el acabará con España) es Rodríguez Zapatero, el electorado de centro-izquierda puede empezar a cansarse de esta situación, y llegado el momento decidir su obtención en las urnas.

Que nadie espere a estas alturas que los populares echen una mano al Gobierno para salir de la crisis, o prestar su ayuda para que la imagen de España salga robustecida cuando nuestro presidente asuma la presidencia de la Unión Europea, quien eso espere es que es iluso, y desconocen hasta donde están dispuestos a llegar estos políticos “carroñeros” del PP.

Jesús Cascón es director de Bejarnoticias.com y subdirector de Granadinos.com

La fórmula secreta de la crispación (y III). Un cinturón sanitario contra el ataque a las instituciones

domingo 16 agosto 2009

Un cinturón sanitario contra el ataque a las instituciones. Se ha puesto de moda que algunos dirigentes comparezcan ante los periodistas para hacer una declaración –he incluso para entregar un vídeo- y no admitan preguntas. Sueltan sus diatribas y no se someten al interrogatorio de los medios de comunicación, creando una auténtica mordaza en los periodistas con la pretensión de que nos convirtamos en altavoces de la propaganda de los partidos, sin poder siquiera matizar o promover la contradicción con los discursos enlatados. Ese es un instrumento fundamental para conseguir deponer los mensajes disparatados que no soportarían un encuentro contradictorio con las preguntas para precisar las acusaciones. Se vierten infundíos con la pretensión de que se reproduzcan sin contraste.

En estos momentos de intoxicación, el Partido Popular reitera sus soflamas sobre la pretendida condición de estado policial en que se habría convertido España y no se someten a las preguntas para que demuestren con pruebas sus disparatadas acusaciones. Por un mecanismo de repetición, sus dislates van calando en determinados sectores de la opinión pública gracias a la cobertura que les presta la prensa amiga y a la labor impagable de los periodistas de cabecera del Partido Popular.

Lo mismo que Manuel Azaña impulsó una Ley de Defensa de la República, que finalmente no fue suficiente para evitar el golpe militar del 18 de Julio, los demócratas españoles debemos estar alerta para el otoño caliente que prepara el PP como vehículo de erosión del Gobierno en una época en que la crisis económica promete aumentar los niveles de desempleo y las dificultades de muchas pequeñas empresas y de las familias. La acción concertada de la CEOE, las dificultades que algunos bancos están poniendo a la financiación de autónomos y pequeñas empresas, a pesar de las condiciones favorables para el mercado financiero creadas, entre otros, por el Instituto Oficial de Crédito (ICO), pueden generar una situación proclive a la desestabilización de las instituciones.

No puede interpretarse de otro modo la estrategia del PP que siembra la crispación en una situación de acoso a las instituciones que no tiene precedente en la Unión Europea mientras que en España ya se han conocido varios episodios cuya impunidad son la que anima al PP a perseverar en esa tecnología antidemocrática.

La posición del PP coincide con la manifestada reiteradamente en la intransigencia con la que la CEOE ha boicoteado el diálogo social y sus declaraciones sobre la necesidad de que los trabajadores bloqueen sus salarios e incluso los rebajen.
Han sido demasiados años en los que la izquierda ha hecho dejación de sus posiciones políticas, favoreciendo la proliferación de una clase económica beneficiada por los excesos de la economía de mercado, mientras el conjunto de los tragadores no ha visto aumentada su capacidad económica.

Hay conductas que no se pueden olvidar y que debieran impulsar a sus protagonistas a abandonar la política. Y a los partidos democráticos corresponde establecer un cordón sanitario alrededor de esos políticos para que entiendan que se acabó la época de la impunidad por unas conductas que no caben en el estado de derecho.

Cabe decir lo mismo de la prensa. Afortunadamente, España es uno de los países europeos con mayor libertad de prensa, en clara contradicción con las pretensiones de estado policial que realiza el PP. Pero ni todos los medios son iguales ni todo el periodismo que se realiza en España pasaría los filtros de calidad democrática mínimamente exigibles. Nada que objetar a la libre circulación de las falacias y los disparates con los límites del ordenamiento jurídico. Pero si pueden y deben poner los demócratas y los líderes políticos democráticos distancia con los medios de comunicación que colaboran una vez más, como lo hicieron el 11-M, con las conspiraciones contra el Estado de Derecho que protagoniza sistemáticamente el PP. Defender la Constitución obliga a mantener distancia con quienes quieren envilecerla.

Carlos Carnicero es periodista y analista político

Valcárcel y los “francotiradores”; Costa y el “complot de Zapatero”

domingo 16 agosto 2009

No hay día, últimamente, sin que emerjan ante la opinión pública, nítidas y sin ambages, las irrefrenables paranoias populares. Ramón Luis Valcárcel, presidente de Murcia, ha acusado al Gobierno de usar a los periodistas de “francotiradores”, cada vez que hay detenciones de cargos del PP. Estos “francotiradores” forman parte –según Valcárcel- de la “parafernalia mediática” que potencia los arrestos.

El líder conservador murciano elude, sin embargo, admitir que, más allá de la trama Gürtel, del affaire de los espías de Madrid, que ha sido denunciado por dos altos responsables populares, contrarios a Esperanza Aguirre y de la avalancha de asuntos presumiblemente de corrupción en las Islas Baleares, gobernadas por Jaume Matas –missing actualmente en EEUU-, está la cruda realidad murciana.

Episodios denigrantes
En cuanto a episodios denigrantes, por desgracia, que se encuentran judicializados, Murcia también existe. Valcárcel quita hierro a la situación y afirma que los casos habidos en Murcia acabaron en “libertad sin cargos” o “con pequeños carguitos sin fianza alguna”. Pelillos a la mar, cosas menores, anécdotas irrelevantes. Pero, según subraya el periodista Jesús Pons en Público, “el presidente murciano olvidó (...) que varios alcaldes conservadores (...) siguen estando imputados por graves irregularidades”.

El relato de Pons
Parece pertinente continuar con el relato de Pons: “El regidor de Totana, José Martínez Andreo, mantiene los cargos de prevaricación, tráfico de influencias y violación de correspondencia (...). El alcalde de Librilla, José Martínez, está acusado de cobrar comisiones ilegales, entre otros cargos. Y el de Torre Pacheco, Daniel García Madrid, fue imputado por malversación de fondos públicos, prevaricación y tráfico de influencias (...). En la actualidad, el PP [de Murcia] tiene entre sus filas imputados a cerca de una treintena de personas (...), incluido el ex consejero de Sanidad Francisco Marqués, acusado de prevaricación, cohecho y blanqueo de capitales”.

Recientes adquisiciones
Por su parte, Ricardo Costa, secretario general del PP valenciano y persona de confianza de Francisco Camps, ha adjudicado a José Luís Rodríguez Zapatero ser el “responsable de un complot de Estado” contra la derecha y sus principales dirigentes. “Más que un complot es una conspiración utilizando los resortes del Estado”, añadió Costa. “Vivimos una época de clara persecución política”, sentenció. Una época de persecución que, no obstante, a él le ha ido especialmente bien a juzgar por sus recientes adquisiciones: la de un reloj de 4.000 euros o su automóvil Al Infiniti, valorado en 80.000 euros.

Admirable olfato pecuniario
La verdad es que este Costa al igual que su hermano, Juan, el ex ministro y la mujer de éste, Elena María Sánchez Álvarez, tienen un admirable olfato pecuniario o para enriquecerse, lo que le viene en todo caso de familia. La empresa de Sánchez Álvarez –la cuñada de Ricardo- consiguió por ejemplo obtener el contrato para montar el diseño del Congreso del PP en Valencia, hace un año y un mes, y que supuso la consolidación de Mariano Rajoy.

En Boadilla del Monte
Por lo demás, la mujer de Juan Costa obtuvo favores económicos nada desdeñables en otro de sus montajes –un festival internacional de música- gracias al Ayuntamiento de Boadilla del Monte (Madrid), cuando era alcalde Arturo González Panero, pringado hasta las cejas en el asunto de Correa y Pérez. Boadilla del Monte es curiosamente el epicentro del caso Gürtel. Ricardo Costa es amigo desde hace años de Francisco Correa y de Álvaro Pérez, el Bigotes. ¡Pobrecito Costa, perseguido por un complot de Zapatero!

Enric Sopena es director de El Plural