¿Cómo hubiera gestionado Cascos el accidente de Barajas?

martes 26 agosto 2008

Álvarez Cascos tomó posesión en abril de 2000 y ejerció como titular de Fomento hasta el mismo mes de 2004. En octubre de 2000 tropezó con el primer obstáculo: el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (SEPLA) denunciaba que los sistemas de radioayuda y luces de aterrizajes no funcionaban en 15 aeropuertos. En la lista se incluían aeropuertos de ciudades como Barcelona, Vigo, Zaragoza, Sevilla, Valencia, Santiago de Compostela, Bilbao, Granada, Málaga, Pamplona e incluso Madrid (Cuatro Vientos).

"Seguridad deficiente"
“La seguridad de vuelo en España es deficiente, dada la existencia de puntos negros potenciales de peligro en las infraestructuras aéreas”, reconoció el director de seguridad del sindicato, quien calificaba el sistema de seguridad como “altamente deficitario, en algunos casos comparable con la de países tercermundistas, por la falta de control sobre el mantenimiento, las aeronaves y las licencias”. AENA, organismo dependiente de Fomento, contestaba desestimando las acusaciones y respondiendo a las mismas con una nota de prensa calificándolas de “inciertas”.

Segundo aeropuerto con más retrasos
Un mes después, Cascos se enfrentaba a otro golpe. Barajas era señalado como el tercer aeropuerto con más retrasos de Europa según el ranking trimestral de la Asociación de Aerolíneas Europeas (AEA), con un índice de demoras de 39 minutos. Según el informe, el 41% de las salidas de vuelos intra europeos que partió del aeropuerto registró retrasos. En febrero de 2001, el dato se confirmaba: a lo largo de 2000, Barajas había sido el segundo aeropuerto europeo con mayor índice de retrasos, sólo superado por el de Milán.

Bloqueo de investigaciones
En marzo se abría un nuevo frente para el dirigente popular. Según recoge losgenoveses.net, la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) acusó al Ministerio de Fomento de bloquear la investigación de 189 siniestros aéreos ocurridos desde 1998. La comisión, creada para mejorar la seguridad aérea y disminuir la accidentalidad, sólo llegó a cerrar 21 del total de 210 casos que debía esclarecer por un cambio de directrices impuesto desde arriba. Precisamente, en el mes de agosto de 2001 sufrió un accidente el avión "Binter" en el aeropuerto de Málaga, en el que murieron cuatro personas. 

Incendio en Barajas
El siguiente episodio tristemente notorio llegaba en noviembre de 2002. Un incendio en Barajas retrasó cerca de 900 vuelos de Iberia en todo el mundo. La situación fue caótica: Cientos de vuelos con retrasos de más de una hora y al menos 46 cancelados por un incendio en el centro de control de la compañía, una avería que afectó a cerca de 100.000 viajeros. Era la tercera vez en este año en que fallos en los sistemas informáticos de la empresa provocaban este tipo de problemas.

Retrasos en las obras
En 2003, eran los retrasos en las obras los que causaban dolores de cabeza a Cascos. De esta etapa, hay dos casos emblemáticos: el del aeropuerto de Málaga, a la sazón el que más demoras en los vuelos sufría por la época, cuya puesta a punto, prevista para el 1 de enero, se hacía esperar, y el del AVE, con tres meses de retraso en el tramo Madrid-Lleida –una nueva muestra de la falta de memoria de un sector de la prensa, dado el trato que se ha dispensado a Magdalena Alvarez por la alta velocidad…-. Pero ese es otro tema.

El escándalo del despido - “represalia”
En febrero del mismo año estallaba un nuevo escándalo, que recuerda curiosamente al reportaje de investigación de El Mundo -aunque en este caso, un órgano judicial avala el caso-. Un juez condenaba a AENA a readmitir a Juan Herrero, controlador aéreo despedido tras desvelar graves fallos de seguridad en Canarias. Según el Juzgado de lo Social número 5 de las Palmas, el calvario que había pasado “evidencia una conducta de la demandada [AENA] que tiende a represaliar al trabajador demandante”. En consecuencia, Fomento tuvo que indemnizarle con 180.000 euros y restituírle en su empleo. El fallo además admitía que la empresa había vulnerado la libertad de expresión del demandante: Herrero había declarado la organización primaba “criterios de economía y beneficio” frente a los de seguridad. Tres veces tuvo que intervenir la ley para que Herrero fuese readmitido.

La Palma al más lento…
Tan sólo un mes después, Barajas volvía a estar en el ojo del huracán. La AEA le señalaba como el aeropuerto en el que las grandes compañías europeas sufrían mayores demoras. “Los vuelos que despegan con retraso desde el principal aeropuerto español lo hacen más de 43 minutos tarde. Del informe se desprende que el 42,9% de los vuelos intercontinentales de Iberia no despegan con puntualidad”, informaba El País.

Indemnización por “perjuicios” a pasajeros
Cascos, que no empezó con buen pie en cuanto a transporte aéreo se refiere, no cerraría 2003 mucho mejor. Diciembre le deparaba nuevos apuros. La Audiencia Nacional condenaba a AENA de indemnizar por “perjuicios de índole material y moral” a 188 viajeros “con ocasión de los excesivos retrasos sufridos respecto del horario de diversos vuelos”. Y aunque la patata caliente le estallaba en la mano al entonces ministro, la cuestión venía de la etapa de su antecesor, Rafael Arias Salgado –concretamente, entre el último trimestre de 1998 y septiembre de 1999-.

La mitad de la inversión prometida
Al ser AENA un organismo dependiente del Gabinete de Cascos, el Estado debió responder a los afectados con unos 90.000 euros. Otras dos sentencias se cursaban por el mismo motivo. Mientras tanto, los aeropuertos andaluces acusaban al titular de faltar a su palabra y no invertir ni siquiera de la mitad de la partida presupuestaria destinada a esta zona, señalada por aquel entonces, como el área con mayor crecimiento en tráfico aéreo. Tantos datos para contrastar una verdad. Que los medios de la derecha gozan de mucha oratoria, pero poca memoria.
 






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