Es el momento

luns 15 marzo 2010

Este es el momento en el que tenemos que dar el salto hacia una nueva forma de producir y de trabajar, un nuevo orden económico internacional que necesariamente traerá consigo también nuevos equilibrios de influencia y de poder político. Pero no está escrito que el nuevo modelo tenga necesariamente que ser mejor o peor que el anterior, a cuyos rescoldos se aferran quienes añoran los tiempos aún recientes en los que la especulación primaba sobre el emprendimiento, el beneficio a corto plazo sobre la rentabilidad a largo plazo.

Puede ser mucho mejor, porque los instrumentos de que ahora dispone la humanidad están cargados de oportunidades de mejorar la vida de todos. Pero puede ser mucho peor porque también se multiplican los caminos que conducen a aumentar las desigualdades y la opresión. Y eso depende en gran medida de las políticas que se hagan ahora, precisamente ahora, cuando aún estamos combatiendo la gran crisis que preludia y acompaña al gran cambio histórico.

Y es precisamente ahora cuando la propia naturaleza de los problemas que enfrentamos requiere de políticas progresistas y socialistas que aporten soluciones desde las convicciones que nos hacen fuertes: la solidaridad, la igualdad, la libertad, la justicia social. Este es el momento en el que aún podemos hacer a nuestros hijos y nietos el favor de que el deterioro del planeta no sea irreversible; y hacernos a nosotros mismos el favor de convertir la propia defensa de la tierra, del aire y del agua en una actividad productiva capaz de generar riqueza y de crear empleo.

Estamos en el momento de hacer posible que los necesarios esfuerzos y sacrificios que todos tenemos que hacer para salir de la crisis no se conviertan en una gran coartada para destruir las conquistas sociales por las que han luchado los trabajadores durante generaciones, abriendo así el camino de la injusticia. Para que el principal efecto de la crisis no sea un aumento de las desigualdades y de las discriminaciones, la misma o más riqueza para los de siempre y menos derechos para todos los demás; para que la sociedad española salga de este período difícil más cohesionada y no menos.

Y éste es el momento en que tenemos que garantizar que los mercados estén al servicio de la sociedad y no la sociedad al servicio de los mercados. Tenemos que impedir que un sistema financiero fuera de todo control nos vuelva a poner al borde del precipicio .

Construir un nuevo orden económico que sea a la vez más eficiente y más justo; acompasar las necesidades del desarrollo económico con la exigencia de salvar el espacio físico en que vivimos; defender la cohesión social y los derechos de los trabajadores; hacer que el sistema financiero sea una base firme y no un riesgo incontrolable para el bienestar colectivo.

Estos son los grandes desafíos del momento. Y veo al presidente Zapatero haciéndoles frente cada día desde la convicción de que el camino de la salida de la crisis sólo puede andarse si lo hacemos todos juntos, con esfuerzos y sacrificios, sí, pero sin mermar los derechos y la protección social.

Y, francamente, no veo a la derecha de este país pensando en las respuestas a esos desafíos. Al contrario, la veo haciendo esfuerzos desesperados por hacer naufragar la posibilidad de todo acuerdo que posibilite inyectar confianza en la sociedad y en los agentes económicos. Me pregunto por qué y no encuentro otra respuesta que el oportunismo

FUENTE: http://www.xornal.com/opinions/opinions_do_autor/137/Jos%C3%A9%20Blanco.html






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