Luciano Varela, un juez devorado por la sinrazón

martes 20 abril 2010

Como afirma José María Mena, uno de los fiscales más brillantes y creativos de nuestra democracia, hemos entrado en un estado en donde la sinrazón se ha impuesto, hasta el punto de que al mismo tiempo de que Luis Bárcenas mantiene su acta de senador el juez Garzón puede perder su condición de juez. Tal parece que el Supremo recupera los valores franquistas para perseguir al juez más comprometido  de nuestra democracia.

Conocí a Luciano Varela a finales de los años 70; era un auténtico polvorín de ideas de izquierdas que compaginaba  con un buen hacer en su labor como juez, primero en el Juzgado de Pola de Lena y posteriormente en el de Avilés, hasta su traslado a Galicia. Fue fundador  y presidente de Derecho y Sociedad, una asociación formada por juristas asturianos (jueces, fiscales y abogados), que tenía como objetivo apoyar y fomentar el respeto y desarrollo de nuestra, por entonces, recién nacida Constitución. Era un joven apasionado, visceral y con mucho afán de protagonismo, que posiblemente aspiraba a ser un juez estrella, aunque por entonces las constelaciones no brillaban en la judicatura. Admiré a Luciano Varela por su pasión y empecinamiento para conseguir sus objetivos, y mantuvimos una muy buena relación personal hasta su traslado a Orense.

Dicen que con los años se agudizan los defectos y las virtudes, y es posible que también los rencores. Y quien aspira a todo (en alguna ocasión se comentó que podría ocupar un cargo de relevancia en el Ministerio de Justicia) y no consigue casi nada, puede convertir su rencor en envidia; y ya sabemos que ésta si es insana puede ser peligrosa en manos de quien tiene poder de decisión, pero nunca pensé que hasta el extremo de romper con los valores constitucionales que tanto defendió.

Los delitos de lesa humanidad son imprescriptibles; así lo mantiene diversos tratados internacionales suscritos por España, que deben de ser respetados incluso por encima de la Ley de Amnistía  aprobada en los primeros años de la transición. Por ello la resolución de Luciano Varela en su contenido es impropia de un defensor de los derechos humanos,  y compagina más con la ideología ultraderechista de quienes interpusieron la querella.

Luciano Varela, con su decisión, contribuye a que no se investiguen los crímenes franquistas, y por ende a que no se escriba la historia tal como fue, un mal favor a las víctimas de la dictadura; y será recordado como un juez  que colaboró en su última etapa profesional con las tesis de la derecha más reaccionaria de este país.

Para el sindicato ultraderechista Manos Limpias, promotor de la querella promovida contra Garzón, que éste sea condenado “es un triunfo del Estado de Derecho“. Luciano Varela deberá estar “orgulloso” con su colaboración; pero pasará a la historia como alguien que nunca fue nadie y su afán de protagonismo le cegó aliándose con sus mayores enemigos ideológicos, si es que algún día los tuvo.

¿Prevaricó Luciano Varela al imputar al juez Garzón un delito que no ha cometido? Algunos lo piensan así y en las próximas horas presentarán una querella contra él. Aunque dudo que tenga el mismo trato, y sus compañeros del T.S. se encargarán de archivarla de inmediato, en una demostración más de que la justicia no es igual para todos.

FUENTE: http://www.sinlavenia.com/2010/04/12/debate-semanal-luciano-varela-un-juez-devorado-por-la-sinrazon/






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