Todo cambia, nada permanece... salvo el abuso de los pilotos de Iberia

xoves 15 xaneiro 2009

Carlos Marx decía que “todo lo sólido se desvanece en el aire” y la experiencia demuestra que todo cambia y nada permanece, todo menos el abuso de los pilotos de Iberia, un colectivo privilegiado que se encuentra entre los mejor pagados del mundo, con una notable capacidad de hacer daño a su empresa, a la economía nacional y a la sufrida ciudadanía y al que ningún presidente de la compañía ha sabido o podido hacer frente. 

Caída
Iberia, cuyo accionista de referencia es Caja Madrid, ha perdido en diciembre, cuando comenzó la taimada huelga clandestina de sus tripulantes, una caída de pasajeros del 7% respecto al mismo mes del año anterior. La compañía ha tenido que cancelar más de 500 vuelos pero lo más grave aunque más difícil de cuantificar es el sufrimiento de tantos pasajeros tirados en la T 4. 

Culpables
Toda la culpa del caos de Barajas no es de los pilotos. No digo que la compañía este libre de toda culpa. Es de esperar que la comparecencia en el Congreso de los Diputados de su presidente, Fernando Conte, pedida por el Grupo Parlamentario Socialista aclare sus responsabilidades. Hay que esperar también que Magdalena Álvarez concrete sus intenciones cesatorias en el ámbito de su ministerio, así como el resultado del expediente abierto a Iberia. 

Arrogancia
Que cada palo aguante su vela – la ministra de Fomento ha inculpado también a la Comunidad de Madrid, al ministerio del Interior y al del Medio Ambiente Terrestre y Medio Rural y Marino del que depende la Agencia Estatal de Meteorología - pero lo que clama al cielo es que un poderoso grupito de presión, un sindicato aristocrático de 1.800 pilotos, imponga su arrogancia y que no haya nadie capaz de pararles los pies. 

La historia se repite
Todos los presidentes de Iberia les han echado un pulso, desde que era la única aerolínea envuelta en la bandera nacional hasta nuestros días de cielos teóricamente abiertos pasando por la etapa en la que Prado y Colon de Carvajal le pusiera la coronita real. Todos ellos les han echado un pulso, todos han amenazado e implorado pero todos tuvieron que tragar y envainársela. Algunos amenazaron con despidos masivos – ahora se han abierto expedientes a 41 pilotos - y al final los despedidos fueron ellos, los empresarios. 

Todos
Ni uno solo ha conseguido aplacar la desmesura de los comandantes. Todos, en tiempos de Franco, en la Transición y en la Democracia, con Suárez, con González y con Aznar, han contribuido al crecimiento de su ego colectivo y han alimentado con su impotencia la prepotencia del SEPLA que se acerca a la omnipotencia. Cayeron los Principios Inmutables del Movimiento Nacional de FET y de las JONS, cayó el sindicato único de Falange pero lo único verdaderamente perenne e imperecedero es el SEPLA, el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas. 

José García Abad es periodista y analista político

 






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